El cambio climático como 'crisis existencial' capaz de generar migraciones - Front Page Live

El cambio climático como ‘crisis existencial’ capaz de generar migraciones

  • 06/17/2022 10:13 pm ET Mynelies Negron
Aerial view of people inside a border camp

Screenshot / YouTube

Carolina Peña, gerente de EcoMadres, un programa de Moms Clean Air Force, se dio cuenta de que había encontrado su camino para tener un impacto positivo en la vida de las personas cuando descubrió la importancia de mirar la complejidad del mundo y cómo los humanos interactúan con él. Con información sencilla en español, decidió acercarse a las familias y comunidades para explicarles que la calidad de vida también depende del estado del aire, el agua y el suelo que nos rodea.

Carolina entiende que la sostenibilidad nos pide que miremos el panorama general de lo que le estamos quitando a nuestro planeta y cómo nuestras acciones afectan a las generaciones futuras. Y como ella misma dice: “He construido mi carrera trabajando durante más de una década con organizaciones internacionales, lo que me permitió interactuar con colegas de varios países y aprender la complejidad del mundo y cómo los seres humanos interactúan con él, y que al venir a EcoMadres puede contribuir a la vida cotidiana de las comunidades de las que formamos parte.”

-Cuál ha sido ese proceso personal y profesional para llegar hasta aquí?

Mi historia se remonta a cuando mi familia boliviana, procedente de Santa Cruz, decidió venir a Estados Unidos en 2001. Mis estudios de Administración de Empresas me permitieron comenzar a trabajar como pasante en la Organización de Estados Americanos (OEA). Allí me hablaron de una oportunidad en el departamento de desarrollo sostenible, donde una vez seleccionada, comencé a trabajar en la división de desastres naturales. Ese fue el comienzo de mi descubrimiento de que los fenómenos meteorológicos, como el efecto de El Niño, pueden afectar a las poblaciones.  Sin embargo, también me di cuenta de que se podían crear espacios resilientes frente a los desastres naturales.

A raíz de eso, y habiendo conseguido un mayor dominio del inglés, decidí cursar un máster en gestión medioambiental y energética. Al mismo tiempo, trabajaba en la Red Interamericana de Información sobre Biodiversidad y veía que continuamente se presentaba la misma necesidad: cómo mejorar la calidad de vida de las personas, la calidad de nuestras vidas. Mientras dirigía otro programa, como gerente a cargo de los programas del Caribe para la OEA, siete meses después de mi llegada el huracán Tomás azotó la isla, lo que me abrió los ojos a muchas cosas, como el hecho de que la isla de Santa Lucía ni siquiera estaba en la trayectoria normal de los huracanes en ese momento, lo que demuestra el cambio de trayectoria y las consecuencias e influencia del cambio climático.

-Tu propio camino le ha permitido acumular experiencias y un conocimiento que al final te ha llevado a trabajar directamente en temas relacionados con el impacto climático, incluso desde el punto de vista migratorio. 

Así ha sido. Al final la conclusión es que las personas y su entorno nos vemos afectadas por dicho impacto, quiero decir que me preocupan los recursos que tomamos de la tierra y cómo los utilizamos, por ejemplo reducir nuestro consumo de petróleo y sus derivados es muy importante, no sólo con un énfasis en no agotar lo que el planeta puede suministrar, sino lo más importante para tener una infraestructura sostenible que genere energía más limpia, pero también porque permite a las personas disfrutar de una mayor calidad de vida. Y eso es en definitiva por lo que en EcoMadres luchamos por mejorar la vida de las personas. Nunca olvidaré que crecí en la capital petrolera de Bolivia, y una de las consecuencias de ello fue la enfermedad respiratoria crónica que tuvo mi hermano desde los dos años.  Para mí está muy claro que las condiciones medioambientales repercuten directamente en la salud de las personas.

De hecho, las consecuencias del cambio climático tiene impactos tan lejanos que hoy en día nos encontramos con un mayor número de migraciones humanas debido al cambio climático y a los desastres. Es algo de lo que ya se hablaba en  USA for IOM, la organización sin ánimo de lucro asociada a la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en Estados Unidos, donde también trabajé. Se trata de personas que huyen de sus países por la subida del nivel del mar, las condiciones climáticas extremas y la sequía y escasez de agua, que no les permiten sobrevivir con dignidad. Sus cosechas se ven afectadas y pierden sus medios de vida.

-Qué situación enfrentan estas personas al llegar a Estados Unidos?

Primero se enfrentan a la barrera del idioma, sin embargo, los retos van mucho más allá. Los migrantes que llegan a California, que son la mayoría, trabajan en la agricultura y en la construcción (el 80% de los latinos que llegan trabajan en estos dos sectores). Las temperaturas extremas (también agravadas por el cambio climático) afectan a su salud, por lo que este país debería desarrollar unas medidas que protejan dicha salud y la de sus familias. Muchos de ellos son cabeza de familia y eso significa que sus familias dependen de sus ingresos para su subsistencia.

Este es precisamente, el trabajo que tenemos en Ecomadres, al desarrollar recursos apropiados que puedan mostrar la relación entre el impacto del cambio climático y la salud, pero también es muy importante que estemos abriendo espacios de diálogo y creando poder político en la comunidad latina para que puedan exigir medidas a favor de un aire limpio y un ambiente seguro. Sin embargo, mi mayor preocupación es que esta cifra aumente progresivamente porque los cambios extremos que ya están ocurriendo serán cada vez más frecuentes. Sabemos que nueve de cada diez latinos quieren que se tomen medidas tangibles para minimizar el cambio climático.

-¿A qué riesgos se enfrenta la población en el caso de que no se pongan soluciones? Y cuáles son estas?

Esto ya se ha convertido en una cuestión de subsistencia, como señaló recientemente la Primera Ministra de Barbados, Mia Amor Mottley. “Se trata de una crisis existencial. No esperamos que las cosas cambien inmediatamente. Pero lo que esperamos es equidad, lo que esperamos es transparencia. Lo que esperamos es que al igual que queremos ver a la gente aquí, queremos que la gente nos vea, sienta y escuche también”.

El cambio climático es una realidad que debemos afrontar para reducir nuestro impacto que, según los científicos, será mucho más agudo en 2030.  Para disminuir los efectos del cambio climático, tenemos que reducir las emisiones de carbono, porque impulsa la economía mundial, y mantener la biodiversidad, pero sobre todo mejorara la salud pública.

También tiene que haber un punto de inflexión en el que podamos trabajar juntos, para encontrar la manera de mejorar la vida de millones de personas, especialmente las más vulnerables. Es necesario tender puentes entre los sectores, la industria, los políticos, el mundo académico y la sociedad. Tenemos que conseguir que el deterioro medioambiental sea el menor posible para el aire, el suelo, el agua y, por supuesto, las personas.

-Crees que es posible conseguirlo desde una organización como Ecomadres?

Aquí he descubierto cómo buscar formas de mejorar directamente las cosas con la gente y elevar la acción climática hacia adelante. Precisamente, ese fue uno de los consejos que recibí en la formación de Climate Reality, dirigida por el vicepresidente Al Gore, establecer contacto con otros compañeros que trabajaban en lo mismo que yo.

Tras unirme a EcoAction Arlington y a Moms Clean Air Force como voluntaria, empecé a trabajar con familias para conocer las condiciones de sus hogares, ver cómo vivían y su relación con su situación energética. Y encontré pruebas de la influencia que tiene en el deterioro de su salud. Fue en ese momento (finales de 2021) cuando se me presentó una oportunidad para trabajar con Ecomadres. No dudé en solicitarlo y en enero de 2022 comencé a trabajar.

Creo que estamos en el buen camino, porque las medidas que toman las personas en sus propios hogares pueden marcar la diferencia a la hora de mejorar o empeorar la salud de sus familias. Se trata de un problema habitual, como el de quienes viven junto a aparcamientos de camiones pesados, autopistas y refinerías de petróleo y gas, que debido a la contaminación ambiental pueden provocar o agravar el asma, los infartos, la muerte prematura e incluso el cáncer.

Con EcoMadres nos comprometemos para y con la comunidad, haciendo accesible la información durante nuestros “Cafecitos”, reuniones virtuales, visitas a iglesias [y] escuelas, lugares donde está la comunidad, donde podemos mantener conversaciones sinceras y honestas en las que la gente puede aprender si las condiciones ambientales que les rodean están afectando sus vidas.

Y, dependiendo del contexto, también apoyamos la participación en las medidas previstas por la Agencia de Protección Ambiental (EPA), para que las personas que estén interesadas puedan presentarse como beneficiarias. Información, diálogo y acción son los tres pilares de nuestro programa, todo ello con el objetivo de ser una plataforma de apoyo a la comunidad latina en Estados Unidos.

La historia de mudarme de mi país fue una decisión voluntaria de mi familia, una oportunidad de la que no disponen muchos millones de personas en todo el mundo, que se ven obligadas a salir de su país de origen para escapar de conflictos, persecuciones o lamentablemente debido a eventos relacionados con el clima. Por ello, si conoces a alguien que crees que es nuevo en el país, ¡comienza una conversación! Puede que él o ella tenga una historia que pueda ayudarte a comprender la importancia de esta crisis humana existencial que es el cambio climático. Necesitamos generar empatía y comprensión por su viaje, y con suerte, podremos encontrar soluciones viables y eficaces para un futuro mejor para todos.

 

 

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